La boca como elemento perturbador de primera magnitud.


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El profesor Silverio Di Rocca impartió uno de los cursos del Congreso Internacional Estomatología 2015, celebrado en La Habana, el pasado mes de noviembre.Autor: http://www.mpr.silverstone.com

El doctor Silverio Di Rocca, experto en Ortopedia Funcional de los Maxilares y en terapias de la Oclusión y la Postura, defiende desde hace 35 años el criterio de que algunos dolores como los de cabeza, espalda, cuello, el cansancio al levantarse, hormigueo en las manos, mareos, el bruxismo, pueden estar relacionados con el Sistema Estomatognático.

Con el bruxismo, por ejemplo, una maloclusión en la boca puede desequilibrar la postura del cuerpo. Y es que cada vez resulta más evidente que la boca es un elemento perturbador de primera magnitud relacionado con la postura y equilibrio corporal y craneofacial, que debe ser considerado de forma conjunta con los demás sistemas del organismo.

«Los odontólogos rara vez nos preguntamos si la boca forma parte de una cabeza unida a un cuerpo, y por tanto, si aquello que modificamos puede a su vez afectar alguna otra área de este. Como también una alteración en cualquier zona del organismo puede llegar a modificar el sentido de nuestros trabajos», expresó a JR el prestigioso científico, autor del conocido método de diagnóstico y tratamiento integral RMP (Rehabilitación Miofuncional Postural), que ha despertado gran interés en Europa y Latinoamérica.

El principio fundamental del RMP es la desprogramación de los receptores alterados, para permitir de ese modo el re equilibrio del músculo-esquelético alterado. Los dispositivos que se usan, en función de la edad, son el Regulador Funcional Postural Di Rocca, el Desprogramador postural, el Reprogramador postural y los Brackets removibles, los cuales son ajustables y pueden utilizarse en todas las etapas de la vida.

«La RMP integra todas las disciplinas de las ciencias de la salud para tratar de curar a un paciente, con un enfoque multidisciplinario. Una cosa es la derivación del paciente y otra la interdisciplina que es cuando se le deriva con un concepto de diagnóstico similar y varios especialistas siguen su evolución. La RMP hace lo segundo, o sea, trata al organismo como a un todo. Su implementación permite establecer y compartir un mismo lenguaje, trabajar con herramientas comunes y dirigir el tratamiento desde un punto de vista integral», aseveró el doctor Di Rocca durante su reciente visita a Cuba, con motivo de la celebración del Congreso Internacional de Estomatología 2015.

—¿Cómo surge el método RMP?

—Vengo del ámbito de la odontología. Hace más de 35 años, por casualidad me encontré en Argentina y en Europa con personas que hablaban de postura. Estando en Patagonia, donde vivo hace casi 36 años, conocí a un grupo de podólogos. Uno de ellos decía que la posición de la mandíbula cambiaba el centro de gravedad del cuerpo. Yo abrí los ojos. Volví a mi tierra en Italia y me encontré con un osteópata de Francia que empezó a introducirme en lo que significa la integración del cuerpo.

«Entendí que debíamos trabajar todos juntos: los médicos, los odontólogos, los osteópatas. Se hablaba de interdisciplina, pero no había un método que hiciera cerrar el círculo de trabajo. Fue entonces que empecé a trabajar en el desarrollo de uno que pusiera a todos de acuerdo y permitiera trabajar bajo la misma óptica y planificar el tratamiento tanto en niños, como en jóvenes y adultos».

—Si el sistema masticatorio y la postura influyen en la salud general del ser humano, ¿qué sucede con las personas que usan prótesis? ¿Están acaso condenadas a padecer dolores, sobre todo problemas ortopédicos?

—El paciente con prótesis recupera los dientes. El problema es cómo están hechos esos dientes, que muchas veces se hacen sin tener en cuenta el resto del cuerpo. Hay que equlibrar el organismo antes de poner los dientes, porque de lo contrario la persona no se cura.

Como ejemplo, el caso de una paciente:

Sofía tiene 37 años y desde hace algún tiempo presenta dolor de cabeza crónico con zumbido de oídos y mareos. El neurólogo le realizó varios estudios y todos fueron negativos. Al ver que los síntomas persistían, la remitió a otras áreas como oftalmología, otorrinolaringología, cirugía maxilofacial, estomatología… Pero ninguno de esos especialistas ha logrado llegar a la génesis de su problema.

En estos momentos, Sofía va a terapia con un psiquiatra y, aunque el dolor ha disminuido, toma a diario varias dosis de analgésicos y antidepresivos para poder sobrellevarlo. Pero no es ella un caso aislado. La tendencia a ver el organismo como una suma de partes diferentes que pueden ser tratadas por separado y no como un todo interrelacionado está causando mucho daño a las personas.

Un diagnóstico y tratamiento especializado que no tenga en cuenta lo anterior puede aliviar un mal, pero al mismo tiempo descompensar otro mecanismo orgánico. Sucede muchas veces que el médico general, el osteópata, el fisioterapeuta…, no saben mucho de la boca, porque la formación que reciben está muy centrada en el funcionamiento del resto del cuerpo.

Articulo completo:

http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/en-red/2015-12-19/buscar-el-equilibrio-entre-el-cuerpo-y-la-boca/

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