Tension ocular y cirugia.


Tensión ocular irreverente

 Ricardo R. González

Paciente Alexis Santos Dreke Gibert.«Nunca pensé recuperar la visión de ese ojo», precisa Alexis Santos Dreke Gibert. (Fotos: Ramón Barreras Valdés y Roberto Fernández Bustamante)Una parte de la historia del profesor de Educación Física Alexis Santos Dreke Gibert se teje en Venezuela mientras cumplía la misión Barrio Adentro, en el estado de Aragua. Según él, se hallaban bien intrincados y convivían juntos deportistas y galenos. Entre estos últimos figuraban dos oftalmólogos haba­neros que, al amanecer de cada día, encontraban algo llamativo en uno de sus ojos.

«Era una especie de lagaña rara. Aquellos médicos amigos me aconsejaron que al llegar a Cuba no dejara de acudir a los facultativos, y así lo hice. Concluí la etapa en tierras de Bolívar y Chávez en 2007, pero seguí trabajando luego de mi regreso, aunque ya el sol me molestaba y notaba que perdía cada vez más mi agudeza visual».

Poco a poco se sumaron otros síntomas alejados de aquella visible lagaña, y fue cuando Alexis recurrió a su hermano, un enfermero que presta servicios en la capital provincial.

«Iniciaron las consultas en el hospital mi­litar Comandante Manuel Piti Fajardo Rivero. De ahí me trasladaron al Centro Oftal­mo­lógico radicado en el hospital universitario Arnaldo Milián Castro, donde diagnosticaron la presencia de una catarata».

Todo marchaba normal. Fijaron la fecha de operación para el 23 de febrero de 2014, y una vez en el salón comienza…

La otra historia de Alexis

Una subida de presión ocular en medio de la operación cambió el curso de los acontecimientos. Rápidamente hubo que detener el acto quirúrgico.

Memorándum

—Las cataratas constituyen la forma más común que ocasiona la mala visión y la ceguera en el mundo.
—Sus síntomas generales son la llamada visión nublada, con menos percepción de detalles, y en otros casos la visión doble. No excluye la fotosensibilidad, el incremento de luz para poder leer y la deficiente mirada en la oscuridad.
—Pueden aparecer en la etapa senil, y otras veces asociadas a determinados accidentes o enfermedades, como la diabetes mellitus, las exposiciones prolongadas a los rayos ultravioleta o a la luz solar.
—No son descartables ante una intervención quirúrgica en el ojo (vitrectomía), con el uso prolongado de determinados medicamentos y en personas caracterizadas por un tabaquismo y alcoholismo.
—También se originan en edades tempranas de la vida o por la acción de un cuerpo extraño, y en menores proporciones acompañan desde el nacimiento como consecuencia de una afección independiente o parte de un síndrome.

«Yo estaba ajeno a todo, y como al día siguiente hay que asistir a la consulta para destapar el ojo y ver los resultados, pensé en mi jornada de gloria. Estaba como un muchacho cuando le anuncian un juguete nuevo, pero una vez en la consulta me topé con la realidad. Me relataron lo ocurrido, y sin rodeo alguno me comunicaron la imposibilidad de situar un lente».

Alexis Santos seguía asistiendo al hospital cada vez que los médicos lo citaban. Cumplió el tratamiento al pie de la letra, y en una de las consultas con la doctora Nancy Duquesne, entró de manera casual el también oftalmólogo de II grado Bienvenido Bello Medina. Ambos se percatan de que algo extraño ocurría: párpados caídos, problemas en la córnea y un iris enredado dentro de esta.

Un pronóstico difícil y comprometedor. Hubo consultas entre los especialistas ante la complejidad del caso. Era necesario reconstruir prácticamente gran parte de la estructura ocular izquierda.

«Nunca me ocultaron nada. Me informaron sobre el proceso y que la operación resultaría bien compleja. Preguntaron mi disposición de acudir por segunda vez a la camilla de operaciones, y dije: ‘‘Estoy en sus manos’’. Entonces el doctor Bienvenido Bello tomó las riendas de los próximos pasos».

En busca del final

La segunda intervención fue fijada para el 19 de noviembre de 2014, Día de la Cultura Física y el Deporte. Fue otra prueba en la vida de este deportista sagüero llamado a vencer su mayor obstáculo.

«Como aplican anestesia local, lo sentía todo. El salón en pleno se paralizó. Se jugaba al todo o nada. Hasta un médico extranjero me dio mucho ánimo. Dos horas y media, y más de 30 puntos en el ojo izquierdo, que al final se logró salvar, a pesar de que no contaban con él».

La evolución marchaba sin contratiempos; sin embargo, ya pasada la operación, la presión ocular alta comenzó a hacer de las suyas.

«Cinco semanas estuve con tratamiento específico antes de realizar la tercera operación para situar el lente definitivo, y en abril del actual año se pudo practicar. No tengo forma de agradecerles al equipo de médicos, personal de enfermería, de salón, en fin, a todos, y muy en especial, al doctor Bello Medina, quien, como avileño y buen tigre en el béisbol, tiene un plano estelar».

El juicio facultativo

Ya todo ha pasado. Pudiera decirse que es historia concluida, pero queda como un caso interesante e infrecuente en la oftalmología en general.

Doctor Bienvenido Bello Medina.El doctor Bienvenido Bello Medina examina al paciente en una de las consultas de seguimiento.

«Luego de la primera intervención, en la que se le retiraría la catarata, hubo que realizar la segunda ante un iris (membrana vascular reguladora de la entrada de luz) que se encontraba en una situación traumática en una de las partes del ojo, y ello imposibilitaba la colocación de un lente intraocular».

El iris estaba plegado hacia la parte superior del ojo y dejaba prácticamente sin pupila al paciente.

De los 360 grados que tiene el ojo, en la mitad se carecía de iris y de pupila. Solo existía visión de luz, pero sin anatomía ni soporte para las estructuras oculares.

«Había que reconstruir el iris, y se logró bastante, aunque no en su totalidad: el enfermo volvió a tener pupila para enfrentar la tercera operación y poder aplicar el implante del lente intraocular. Así se hizo, y en la última consulta, a poco más de un mes de intervenido, había recuperado la mitad de la visión», explica el doctor Bienvenido Bello.

Doctora Zoila Fariñas Falcón.Para la experimentada profesora Zoila Fariñas Falcón no existen antecedentes quirúrgicos de esta índole en Villa Clara.

En Villa Clara constituye la primera operación de tanta complejidad, y al parecer no existen antecedentes similares, como bien lo ase­vera la experimentada profesora Zoila Fariñas Falcón, quien participó en el equipo médico.

«Casos como este son complejos, pues de acuerdo con la bibliografía, cada año ocurren en el mundo alrededor de 500 000 lesiones oculares», precisa la especialista.

En el caso del doctor Bienvenido Bello Medina, fue el primer cirujano of­tal­mológico cubano que operó en la Misión Milagro en el centro habilitado en Barquisimeto, Lara, Venezuela, entre 2006 hasta mitad de 2010. Allí enfrentó, incluso, situaciones más difíciles.

Mientras tanto, el equipo local sien­te suyos los progresos de Ale­xis, ya con un ojo desinfla­mado, y que a la semana de la última intervención mostró la notoria diferencia, aunque en el otro se avizoran los indicios formativos de una catarata.

El profesor sa­güero cumple su período de receso hasta reincorporarse a sus funciones en la escuela primaria Fructuoso Rodríguez, en pleno corazón del poblado de Sitiecito, aunque no olvidará jamás la encrucijada que le provocó esa irreverencia de su tensión ocular.

Contrastes

—Una operación como esta demandaría más de 2 500 dólares por su propia complejidad. Aun así, resultarían cálculos convencionales pues dependen del área geográfica, y del rango de la institución que asuma el acto.
—Si el iris no funciona correctamente debido a afecciones congénitas o a hechos accidentales la visión se verá afectada. Entra demasiada luz en el ojo, por lo que resulta imposible enfocar de manera correcta a un objeto.
—La contracción de los músculos orbiculares del iris hace que la pupila se encoja, y que entre menos luz en el ojo. En cambio si se relajan la pupila vuelve a dilatarse para dejar pasar más claridad a la retina.
—El caso de Alexis Santos pasó por las complejidades mayores que pusieron en riesgo su visión. Afortunadamente recuperó gran parte de ella, sin tener que abonar un centavo por tan prolongado servicio.
¿Tenemos o no nuestras Razones?

Fuente:   http://www.vanguardia.cu/ciencia-y-tecnica/4407-tension-ocular-irreverente

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