Enfermera en Cuba toma agua de guiras y pare trillizos.


La vida, multiplicada por tres

Maylín Companioni Quintero• Hacía más de seis años que a Ciego de Ávila no le nacían trillizos. Este 8 de septiembre, una mujer, a sus 40 años, tuvo un parto de este tipo, mientras otra se prepara, también, para una tríada de bendiciones que ya cumplen 30 semanas de gestación

Dicen que el agua de güira limpia las trompas y que toda mujer que desee con fuerzas un embarazo debe, al menos, beber del fruto. Eso dicen los curanderos y exactamente fue lo que hizo Maylín Companioni Quintero, a sus 40 años.

Maylín agradece a todo el equipo de doctores y enfermeras. Habla, en especial, del doctor Molina y de Enrique Castellón

Fue lo único, asegura, después de dos años de intentos porque su esposo no tenía hijos y ella, tres lustros después de su primera criatura, quiso compartir con él algo más que la vida: “decidimos tener un hijo. Uno”, aclara, con una sonrisa, que ni el dolor de la cesárea logra despejar.

Pues ahora él tiene tres… y ella, cuatro.

Cuando Invasor (organo de prensa) llegó hasta su cama no hacía 24 horas del alumbramiento y su roce con las trillizas había estado reducido a los escasos segundos en que pudo verlas. Para “colmo” le parecieron idénticas; diferenciadas, apenas, por el tamaño (1 500 gramos, 1 600 y 1 700) y por el minuto de nacimiento que se llevan unas a otras. Como si no le bastaran las “complicaciones” las nombró Evelyn María, Emelyn de la Caridad y Eselyn Teresa. Los segundos nombres porque nacieron el día de la Patrona de Cuba y hasta la Virgen, de alguna manera, tendrá que ayudar, pero y ¿por qué tres lyn? ¿Y al llamarlas? ¿Y encima tan iguales?

Maylín sabe que de todas las confusiones, esa, quizá, sea la menor. “Me pongo a pensar (la gente lo dice en broma, aunque no dista de la realidad) en que si las confundo, si se cambian de lugar en la cama, si discrimino a una por darle de comer a otra primero… Pienso en toda la incertidumbre que implica criar tres hijas a la vez y me estremezco, es cierto que durante un año me asisten con una enfermera, ¿y después?”

Ahí está su madre con la doble ciudadanía que le garantiza cierta ayuda económica, aunque por ahora no sabe cuándo volverá a volar a España. “El amor y el cuidado son más importantes. Acá me quedo, si bien es cierto que no es fácil buscar tres pares de aretes, tres pares de zapatos…”, dice la abuela que se alegra de la familia que le rodea, “gente sencilla que hala parejo y entre todos, más lo que el Estado asegura, han podido tener la canastilla lista”.

Mailenis Sánchez GarcíaLa enfermera Mailenis Sánchez García asiste a una de las trillizas. De no ser por la ubicación y las manillas ni ella misma sabría a quién atiende, confiesa

Al padre de las trillizas no pudimos verlo, ya estaba en Tamarindo, el poblado que verá desfilar a las tres pequeñas y donde Maylín es enfermera. Ella lo describe “chocho”, “culeco”… y con todos los adjetivos, inventados o no, que definen a Evelio González Gómez, por ser un papá primerizo con 40 años y tres hijas, “de un tirón”.

“Es una fiera trabajando, ya hasta plantó un campo de malanga para las niñas” —muy oportuna su estrategia, le interrumpo— y ella bien lo sabe, pues las seis últimas malangas que compró, eran grandes, pero le costaron 40.00 pesos.

La osadía, sin embargo, no le alcanzó a Evelio para presenciar el nacimiento de sus hijas. Se preparó por el Área de Salud, le sobraron consejos de su mujer, lo solicitó formalmente… y no lo dejaron entrar, “es algo inexplicable, sobre todo porque se ha dicho que es un derecho de los padres y que, cumpliendo las normas, puede hacerse”.

Menos entendieron el día en que con 22 semanas les dijeron que no tendrían dos niñas, como pensaban desde el diagnóstico del embarazo, sino tres. “A mí hasta me subió la presión, figúrate, con tanto ultrasonido que me habían hecho y en todos solo veían dos, y en ese momento decirme tres. Me dio por llorar, y a mi esposo le agradó aún más la noticia”.

Desde entonces la triple idea se le ha hecho hábito a Maylín. El único temor que la sacude es no disponer de las fuerzas y la paciencia para educar y criar tres hijas al mismo tiempo (sin obviar a su adolescente de 15 años). Ella sabe, no obstante, que todos los miedos nacen, también, con los hijos y ya se le pasarán o aprenderá a soportarlos.

FACTORES DE LA MULTIPLICACIÓN
Por ahora todo está perfecto y en la sala de Neonatología del Hospital Provincial Doctor Antonio Luaces Iraola, lo confirman.

“Las bebés se reportan de cuidado y están en Terapia Intermedia por haber nacido prematuras y bajas de peso. No deben surgir contratiempos”, asegura la doctora Yonaika Rodríguez Guevara, quien parece predestinada a este tipo de acontecimientos, rarísimos en la provincia de Ciego de Ávila, pues la enfermera Vivian Rojas Marrero lleva 20 años en la sala de pre-parto del Hospital Provincial, en la ciudad de Morón, y no recuerda un evento similar.

equipo de enfermeras del parto de trillizas“Casualmente, Yonaika también estaba de guardia la última vez que nacieron unas trillizas en la institución avileña, aunque no por eso enfrenta los partos múltiples con cierta naturalidad: “El peligro acá dentro se da por las malformaciones y las infecciones asociadas a la perinatología (antes y durante el parto). Aquí, las probabilidades de vivir siguen siendo muy altas.

El equipo de enfermeras, con la doctora Yonaika Rodríguez, al centro. Todas felices por asistir a las trillizas; una rareza avileña

Según las estadísticas que ofrece, de los 1 656 nacimientos que han ocurrido en lo que va de año y hasta el cierre de agosto, solo 324 han requerido los servicios de Neonatología y los ocho fallecidos han sido por esas causas.

Las enfermeras Mailenis, Leonidia, Liyannys y Yamilia, no solo sustentan las palabras de la doctora, sino que recurren a un precedente inolvidable en este tipo de cuidados: “¿si salvamos a Bartolito que ni dos libras pesaba, tú crees que estas niñas (pesaron más de tres) no van a salir de aquí?”

Fluye tan natural la vida, incluso, puertas afuera de Neonatología que, a solo unos pasos, en la sala de gestantes, Ana de la Caridad Rabís Pérez camina despreocupada, lenta por el peso de su barriga y no por el agobio de lo insospechado. La calma que le falta a Maylín le sobra a ella, tal vez por sus 21 años o porque en Jagüeyal la vida es más tranquila y se ha acostumbrado a vivirla así. Acaso porque no tiene ni la más remota idea… “No, eso no”, me detiene, “yo nunca he sido madre, pero sé que lo que me espera es difícil, solo que estoy segura de que todo saldrá bien”.

Lo dice, a sabiendas de que es custodio y difícilmente podrá compaginar las guardias con sus bebas; lo sostiene, pese a que el esposo depende del riego de los cultivos y los suelos avileños, en plena sequía, no logran recuperar el agua que justifique tal labor; lo afirma, aun cuando él es sostén de otros dos hijos.
Incluso, por más multiplicada que esté su vida, o precisamente por eso, ella sigue diciendo que todo estará bien. Y yo le creo.

trilliza2

trilliza1

trilliza3 Las bebés duermen tranquilas y se alimentaban por vía oral

 Fuente: 

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 http://www.invasor.cu/sociedad/5346-la-vida-multiplicada-por-tres
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